¿EL 5G Y LOS VEHÍCULOS AUTÓNOMOS SÓN LA SOLUCIÓN A LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO?

Cada día escuchamos más noticias sobre el progreso de los vehículos autónomos, medios de transporte que son capaces de realizar todas las acciones que implica la conducción sin necesidad de ninguna intervención por parte del ser humano, es decir no solo determinar un punto de partida y de llegada, sino que toman decisiones en todos los procesos intermedios implicados en la interacción con los todos los elementos que componen las vías urbanas.

Actualmente existen seis niveles de autonomía y se miden de acuerdo a qué tanto está involucrado el sistema en la conducción del vehículo, se contabilizan del 0 al 5, siendo 0 un estado en el que los automóviles no son capaces de realizar ninguna función de manejo por sí solos y 5 aquellos que no requieren de un ser humano en ningún momento.

Hasta el momento no se ha podido desarrollar un vehículo de nivel 5 que sea completamente funcional en nuestra vida cotidiana, pues si bien es cierto que existen distintos proyectos que han logrado avances importantes, la mayoría de estos son realizados en entornos muy controlados, es decir con condiciones de visibilidad, climáticas y de tráfico perfectas, una situación que es casi imposible encontrar en la vida diaria de las personas.

Para que un automóvil con estas características pueda funcionar, requiere del trabajo conjunto de por lo menos tres tecnologías básicas; sensores, un procesador y una red que transporte la información. Los sensores son los ojos del vehículo y pueden ser tanto cámaras, radares o cualquier tipo de dispositivo que le permita recabar información de su entorno, pero es importante que al mismo tiempo tengan la capacidad de comunicarse entre ellos y con otros mecanismos del auto, por lo que también deben ser capaces de interactuar con el internet de las cosas.

El procesador necesita ser capaz de analizar los datos recabados en un tiempo menor a 2 milisegundos, pues este es el tiempo que tarda en hacerlo el cerebro humano en promedio, ya que una respuesta tardía podría llevar a graves consecuencias, para esto el uso de la inteligencia artificial y estrategias de Big Data serán cruciales.

Por último se requiere de un medio que permita que fluya la información entre los otros componentes, este podría ser físico como cableado, sin embargo limitaría la autonomía del vehículo, por lo cual se requiere de un medio inalámbrico, es aquí donde podría tener presencia las redes 5G.

Esta nueva generación de telecomunicaciones es capaz de enviar paquetes de información mucho más grandes y con una latencia menor, características fundamentales para que los vehículos puedan tomar decisiones en tiempo real, además soporta la conexión de una mayor cantidad de dispositivos, de esta forma las personas que viajen a bordo no tendrán que poner en riesgo su seguridad por saturar la red al usar sus dispositivos durante el viaje.

Una vez que se logre sincronizar estos elementos, con las condiciones naturales de una vía urbana, los vehículos autónomos podrán llegar al mercado y con ellos se estima que se conseguirá una reducción considerable de los accidentes así como de la gravedad de los mismos, sin embargo no solo se enfrentan a retos tecnológicos sino también a problemas legales, pues la normativa actual de tráfico de muchos países, prohíbe a los conductores soltar el volante durante el trayecto, por ese motivo también se tendrán que hacer algunas adecuaciones a las leyes viales.