La cuenta paralela: 7.117 muertes, casi el doble de la cifra oficial.
Cada año el Estado argentino reporta una cifra de víctimas viales y, en paralelo, una ONG con cuatro décadas de trayectoria publica otra mayor. La brecha no es metodológicamente menor: refleja qué se cuenta, hasta cuándo y con qué fuente. Esta es la radiografía del año 2025 leída desde las dos series.
En enero de cada año se repite la misma escena. La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) difunde el dato oficial: una cifra a la baja, presentada como resultado de las políticas públicas vigentes. Pocas semanas después, la asociación civil Luchemos por la Vida publica su propia estimación. Casi siempre, esta segunda cifra es mayor — a veces, mucho mayor.
En 2025, la diferencia fue de 2.790 víctimas. La ANSV reportó 4.327 muertos en siniestros viales; Luchemos por la Vida estimó 7.117. La brecha — 64% — no es nueva ni atribuible a un error. Responde a tres definiciones metodológicas distintas que conviene entender antes de leer cualquier titular sobre el tema.
01 · La metodologíaTres preguntas que separan los dos números.
La primera diferencia es qué se considera una víctima fatal vial. La OMS recomienda contar a quien fallece dentro de los 30 días posteriores al hecho. La ANSV, en su serie oficial, registra principalmente las muertes ocurridas en el lugar o durante el traslado al hospital. Luchemos por la Vida usa el criterio OMS extendido y, donde la información disponible lo permite, lo amplía a 90 días post-siniestro.
La segunda diferencia es qué fuentes se cruzan. La ANSV consolida los partes policiales provinciales y los certificados de defunción registrados como "accidente de transporte" en el DEIS (Dirección de Estadísticas e Información de Salud). Luchemos por la Vida agrega prensa local, registros de hospitales y datos publicados por compañías de seguros — un universo más amplio, pero más sujeto a debate.
La tercera diferencia es el calendario de cierre. La ANSV publica su reporte definitivo entre 12 y 18 meses después del cierre del año estadístico. Luchemos por la Vida publica su estimación en febrero o marzo del año siguiente, con datos provisorios. Cuando la ANSV cierra su reporte definitivo, las dos cifras se acercan — pero la oficial sigue siendo menor.
02 · La composiciónEn lo que coinciden: motos y varones jóvenes.
Las dos series difieren en el total, pero coinciden casi por completo en la composición demográfica. Ambas registran que el 42% de las víctimas se desplazaba en moto, una cifra que se mantiene estable hace ocho años a pesar de las campañas. Las motos representan el 14% del parque vehicular, lo que equivale a una sobrerrepresentación de tres veces.
El 79% de las víctimas son varones. Entre ellos, el grupo etario de 15 a 34 años concentra el 41% del total. La franja, ya sobrerrepresentada en lesiones traumáticas en general, alcanza en tránsito su valor más extremo. La explicación es multifactorial: más exposición horaria, más conducción nocturna, mayor consumo de alcohol en horarios de circulación, menor uso de elementos de protección.
En jurisdicciones que aplican fiscalización del uso de casco con cámaras automáticas — Brasil y Chile son los casos más estudiados — la mortalidad de motociclistas se redujo entre 25% y 40% en períodos de cinco a siete años. — Síntesis de literatura comparada · OPS / OMS, 2024
03 · El costoMás de 2,3 billones de pesos al año en daño económico.
Luchemos por la Vida publica desde 2019 una estimación del costo total que la siniestralidad vial le impone a la economía argentina. En 2025, el cálculo da 2,38 billones de pesos — equivalente al 1,9% del PBI. El número incluye:
- Atención médica directa: internaciones, terapia intensiva, cirugías y rehabilitación.
- Pérdida de años productivos: ajustado por la edad promedio de las víctimas fatales (34 años) y por incapacidades parciales y totales.
- Daño material: vehículos, infraestructura vial e impacto sobre seguros y reaseguros.
- Costo administrativo: causas judiciales, juzgados de tránsito, fuerzas de seguridad asignadas.
Como punto de comparación: el presupuesto anual del Ministerio de Salud de la Nación equivale aproximadamente al 70% del costo estimado de la siniestralidad vial. Es uno de los argumentos que la ONG repite hace años para sostener que la prevención no debe verse como gasto, sino como inversión con retorno claro.
04 · Hacia 2030La meta y la distancia que falta recorrer.
Argentina firmó, junto con el resto de los Estados miembros de la ONU, el compromiso de reducir las muertes viales un 50% para 2030 respecto del valor de 2020. Tomando la serie oficial de la ANSV, el país lleva recorrido casi el 60% del camino. Tomando la serie de Luchemos por la Vida, alrededor del 30%.
La diferencia importa para las decisiones de política pública. Si se acepta la cifra oficial, el país está en condiciones de cumplir el compromiso sin cambios mayores en la estrategia actual. Si se acepta la cifra de la ONG, hace falta acelerar — y mucho.
Para el lector individual, la diferencia es menos abstracta. Sea cual sea la cifra que se acepte, las tres causas evitables siguen siendo las mismas: casco, cinturón y alcohol. La curva, en cualquiera de las dos series, baja cuando esas tres palancas se sostienen en el tiempo.