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Estadísticas · Análisis Publicado el 4 sep 2026 · 8 min de lectura

Cuánto subregistro hay en las cifras viales y por qué la OMS corrige

En 2025, la ANSV reportó 4.327 muertes viales en Argentina, mientras Luchemos por la Vida estimó 7.117: una diferencia del 64%. La OMS calcula una tasa de 8,8 fallecidos cada 100.000 habitantes para ajustar el subregistro estructural. ¿Por qué divergen tanto los números oficiales de las estimaciones internacionales?

Imagen ilustrativa · Cuánto subregistro hay en las cifras viales y por qué la OMS corrige
FIG. 1 — Imagen ilustrativa

Las estadísticas de seguridad vial en Argentina muestran una brecha persistente entre cifras oficiales y estimaciones independientes. En 2025, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) registró 4.327 víctimas fatales en siniestros viales, equivalente a un promedio de 12 muertes por día (ANSV 2025). Sin embargo, la asociación civil Luchemos por la Vida estimó 7.117 fallecidos para el mismo período, lo que representa 19 muertes diarias (Luchemos por la Vida 2025).

La diferencia —2.790 víctimas, un 64% más que el dato oficial— no se explica por errores de cálculo sino por diferencias metodológicas estructurales: qué muertes se cuentan, cuándo se cuentan y quién las reporta.

¿Qué cuenta como muerte vial?

La definición internacional, adoptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera víctima fatal a toda persona fallecida dentro de los 30 días posteriores al siniestro como consecuencia directa de las lesiones sufridas. Bajo ese criterio, un herido crítico que muere en terapia intensiva quince días después del choque debe sumarse a la estadística del año en que ocurrió el hecho (OMS 2021).

Sin embargo, el sistema argentino presenta tres fuentes de subregistro conocidas:

  1. Víctimas que fallecen en hospital después del día del siniestro. Los partes policiales suelen contabilizar únicamente fallecidos en el lugar del hecho. Si la persona muere horas o días más tarde en un centro de salud, ese deceso no siempre se cruza con el registro del siniestro original.
  2. Siniestros sin intervención policial. En zonas rurales o caminos secundarios, especialmente cuando están involucrados motovehículos, muchos hechos no son denunciados formalmente. Las familias trasladan al herido directamente a un hospital, donde queda registrado como politraumatizado sin especificar origen vial.
  3. Muertes por causas indirectas relacionadas. Infartos al volante, descompensaciones posteriores a un choque o suicidios en ruta pueden quedar fuera del conteo vial según el criterio del médico legista o del juzgado interviniente.

La corrección de la OMS: tasa de 8,8 cada 100.000 habitantes

Consciente de estas limitaciones, la OMS publica estimaciones ajustadas por subregistro para cada país. En su base de datos Global Health Observatory, Argentina registra una tasa de mortalidad vial de 8,8 fallecidos cada 100.000 habitantes para 2021, último año disponible en la serie internacional (OMS — Global Health Observatory 2021).

Esa tasa coloca a Argentina en la posición 17 de 19 países latinoamericanos, por debajo del promedio regional de 15,0 y muy lejos de República Dominicana (27,4), Ecuador (23,4) y El Salvador (21,5), que encabezan el ranking. Cuba cierra la tabla con 5,4 muertes cada 100.000 habitantes.

La diferencia entre extremos —27,4 vs. 5,4— implica que en el país con peor desempeño vial de la región mueren 5,1 veces más personas por habitante que en el de mejor performance.

¿Por qué Argentina aparece tan abajo?

La posición relativamente favorable de Argentina en el ranking latinoamericano no refleja necesariamente una situación objetiva mejor, sino una combinación de dos factores:

  • Mayor desarrollo de sistemas de información y salud pública, que permite identificar y registrar una mayor proporción de siniestros que en países con infraestructura más precaria.
  • Una reducción sostenida en la serie histórica oficial: entre 2008 (7.557 víctimas) y 2025 (4.327), la ANSV documenta una caída del 43%, aunque ese dato oficial sigue siendo cuestionado por organizaciones civiles (ANSV 2025).

Sin embargo, cuando se compara con países de la OCDE, la brecha se amplía drásticamente. Noruega registra 1,5 muertes cada 100.000 habitantes; Reino Unido 2,4; Suecia 2,1; Alemania 3,3. El promedio de los nueve países de referencia incluidos en el pack es de 4,2 —menos de la mitad de la tasa argentina.

La metodología de Luchemos por la Vida

Luchemos por la Vida, fundada en 1990 y referente en el monitoreo independiente de seguridad vial, construye su estimación mediante cruces de bases de datos provinciales, relevamiento de medios locales y contacto directo con juzgados y comisarías (Luchemos por la Vida 2025).

Su cifra de 7.117 víctimas para 2025 es 64% superior a la oficial, pero se sostiene en tres pilares metodológicos:

  1. Incluye fallecidos hasta 30 días después del siniestro.
  2. Suma casos que no generaron parte policial formal pero quedaron documentados en historias clínicas hospitalarias.
  3. Releva provincias donde el sistema de carga de la ANSV presenta demoras o inconsistencias temporales.

La divergencia no implica que una cifra sea «verdadera» y la otra «falsa», sino que responden a definiciones operativas distintas. La ANSV trabaja con partes policiales consolidados; Luchemos construye una estimación epidemiológica de mayor alcance.

El rol del hospital y la Ley 26.529

La Ley 26.529 de Derechos del Paciente garantiza atención inicial en hospitales públicos sin requisito de documentación ni cobertura de seguro. Eso significa que una persona herida en un siniestro puede ser atendida, operada y eventualmente fallecer sin que exista constancia del origen vial de sus lesiones en el sistema de estadísticas policiales (InfoLEG — Ley 26.529).

El certificado de defunción, por su parte, suele consignar «politraumatismo» o «traumatismo de cráneo» sin especificar la causa externa. Solo cuando el caso tiene intervención judicial (por denuncia penal o investigación de oficio) se vincula formalmente con un siniestro de tránsito.

Comparación con Brasil, Chile y Uruguay

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las tasas de mortalidad vial 2022 en países vecinos muestran un mapa heterogéneo:

  • Brasil: 19,7 cada 100.000 habitantes.
  • Chile: 12,5 cada 100.000 habitantes.
  • Colombia: 16,2 cada 100.000 habitantes.
  • Uruguay: 14,8 cada 100.000 habitantes.
  • México: 15,5 cada 100.000 habitantes.

El promedio latinoamericano de 17,3 supera en casi el doble la tasa argentina de 8,8. Sin embargo, todos estos países enfrentan el mismo problema de subregistro, con variaciones en intensidad según la cobertura de sus sistemas de salud y la capacidad de sus fuerzas de seguridad para documentar hechos en zonas rurales (OPS 2022).

¿Qué implica el compromiso 2030?

Argentina se comprometió en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas a reducir en 50% las muertes viales para 2030 respecto del año base 2020, cuando la ANSV registró 4.500 víctimas (ANSV 2025).

Si se toma esa cifra oficial, la meta es llegar a 2.250 fallecidos anuales en 2030. Pero si el número real está más cerca de la estimación de Luchemos (que para 2020 rondaba las 7.000 víctimas), el objetivo debería situarse en torno a 3.500 para cumplir el compromiso internacional.

Esa ambigüedad en la línea de base complica la evaluación de políticas públicas y la asignación de recursos. ¿Cómo medir si una campaña de control de alcoholemia funcionó si no hay consenso sobre cuántas vidas se están perdiendo realmente?

Motos: el factor de mayor divergencia

El 42% de las víctimas fatales viaja en moto, según la ANSV, pese a que las motocicletas representan solo el 14% del parque vehicular argentino. Esa sobre-representación de 3 veces se explica por mayor vulnerabilidad física, menor visibilidad en el tránsito y uso intensivo para reparto y delivery (ANSV 2025).

Sin embargo, los siniestros en moto son los que más tienden a quedar fuera del registro oficial. Muchos motociclistas heridos son trasladados por familiares o compañeros de trabajo sin esperar a la policía, especialmente si no tienen licencia o el vehículo no está asegurado. Esos casos aumentan en la carga hospitalaria pero no en los partes viales.

Perfil demográfico: varones jóvenes

El 79% de las víctimas fatales son varones, y el 41% tiene entre 15 y 34 años. Esa concentración en población económicamente activa y en edad reproductiva multiplica el impacto social y económico de cada muerte (ANSV 2025).

Luchemos por la Vida estima que el costo económico anual de los siniestros viales alcanza los 2,38 billones de pesos, equivalente al 1,9% del PBI. Ese cálculo incluye gastos médicos, pérdida de productividad, daños materiales y costos judiciales (Luchemos por la Vida 2025).

Concentración temporal: domingos de madrugada

El 28% de las víctimas fatales se concentra los domingos, y dentro de ese día, la franja de 4 a 8 de la mañana representa el 11% de todas las muertes anuales. El sábado de madrugada (4-8am) suma otro 9%, y el viernes de noche a sábado de madrugada (22-02hs) aporta el 8% (ANSV 2025).

Esa concentración en fin de semana nocturno está asociada a consumo de alcohol, fatiga, exceso de velocidad y menor presencia de controles. Es también el período donde más siniestros quedan sin denuncia formal, porque las comisarías trabajan con guardias mínimas y los hospitales priorizan la atención sobre el registro administrativo.

Alcoholemia cero: una medida en expansión

Hasta abril de 2026, 12 provincias argentinas aplican alcoholemia cero para conductores, eliminando el margen de tolerancia de 0,5 g/l que regía en buena parte del país. La medida busca alinear la normativa con estándares internacionales y reducir la principal causa evitable de siniestros graves (ANSV 2025).

Sin embargo, la efectividad de esa norma depende de la capacidad de fiscalización, que a su vez requiere inversión en alcoholímetros, capacitación de agentes y protocolos de actuación homogéneos. En provincias con menor densidad de controles, la norma puede tener impacto limitado sobre el comportamiento efectivo de los conductores.

Rutas con mayor concentración de víctimas

Las Rutas Nacionales 2, 8 y 9 encabezan el ranking de vías con mayor cantidad de siniestros fatales, junto con la Autovía 2, el Acceso Norte y el Acceso Oeste. Puntos críticos recurrentes incluyen la intersección de Ruta 2 con Ruta 56 en la costa atlántica y el tramo de Ruta 8 entre los kilómetros 60 y 80 (ANSV 2024).

Esos tramos combinan alta velocidad de diseño, tránsito de camiones, cruces a nivel y falta de iluminación. La instalación de reductores de velocidad, rotondas y mejora de señalización ha mostrado resultados positivos en algunos sectores, pero la inversión en infraestructura segura sigue siendo insuficiente frente a la escala del problema.

Peatones: el 18-22% de las víctimas

Los peatones representan aproximadamente entre el 18% y el 22% de las víctimas fatales viales totales, y el 76% de los atropellos fatales ocurre en zona urbana, principalmente en cruces sin semáforo o con señalización deficiente (ANSV 2024).

En este grupo, el subregistro es menor porque los atropellos en vía pública suelen generar intervención policial inmediata. Sin embargo, los peatones mayores de 65 años —que representan el 18% de las víctimas totales— pueden fallecer días después por complicaciones derivadas de fracturas de cadera o traumatismos, y esas muertes no siempre se vinculan estadísticamente con el siniestro inicial.

¿Qué se puede hacer para mejorar los datos?

Reducir la brecha entre cifras oficiales y estimaciones requiere articulación entre sistemas:

  1. Cruce automático de bases entre partes policiales, egresos hospitalarios y certificados de defunción, respetando la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales.
  2. Capacitación de profesionales de salud para identificar y reportar causas externas en historias clínicas, sin que eso implique carga administrativa adicional.
  3. Adopción del estándar de 30 días en todo el sistema, con seguimiento de pacientes críticos internados por lesiones viales.
  4. Incorporación de tecnología: apps de denuncia ciudadana, georreferenciación de siniestros y dashboards públicos de datos abiertos.

Mientras persista la fragmentación de fuentes, cualquier política pública de seguridad vial trabajará sobre una realidad incierta. No se puede gestionar lo que no se mide con rigor.

Importante
OMS: ¿por qué corrige las cifras de los países?

La Organización Mundial de la Salud publica estimaciones propias porque sabe que los sistemas nacionales de estadísticas viales presentan sesgos estructurales. Para construir tasas comparables, la OMS aplica modelos de corrección por subregistro que ponderan:

  • Cobertura del sistema de salud.
  • Calidad del registro civil.
  • Proporción de muertes certificadas por médico.
  • Datos de encuestas de morbilidad y mortalidad.

El resultado es una estimación epidemiológica, no un conteo directo. Por eso la tasa de 8,8 cada 100.000 habitantes que la OMS asigna a Argentina no coincide exactamente con ninguna de las cifras locales: ni la de ANSV ni la de Luchemos por la Vida. Es un tercer número, construido para ser comparable con el de otros 193 países (OMS — Global Health Observatory).

·Preguntas frecuentes.

¿Por qué la ANSV y Luchemos por la Vida reportan números tan distintos?
La ANSV consolida partes policiales oficiales y suele contar solo fallecidos en el lugar del hecho o en las primeras horas. Luchemos por la Vida cruza bases provinciales, releva medios locales y suma víctimas que fallecen hasta 30 días después del siniestro, siguiendo el estándar internacional. Ambas metodologías son válidas, pero miden realidades distintas: una refleja el registro administrativo inmediato; la otra, una estimación epidemiológica más amplia.
¿Cuál es la cifra «verdadera» de muertes viales en Argentina?
No existe una cifra única y definitiva porque depende de la definición operativa que se use. La ANSV reportó 4.327 víctimas en 2025; Luchemos estimó 7.117; la OMS calcula una tasa de 8,8 cada 100.000 habitantes para 2021. Cada número responde a un criterio distinto de conteo, y todos aportan información útil. Lo relevante es conocer la metodología detrás de cada dato y no asumir que una sola fuente contiene toda la verdad.
¿Por qué los siniestros en moto generan más subregistro?
Porque muchos motociclistas heridos son trasladados por terceros sin esperar a la policía, especialmente si no tienen licencia, seguro o documentación del vehículo. Esos casos quedan registrados en hospitales como politraumatizados, pero no ingresan al parte vial oficial. Además, en zonas rurales o periurbanas, la menor presencia policial hace que muchos hechos nunca lleguen a formalizarse.
¿Cómo impacta el subregistro en las políticas públicas?
Si el Estado trabaja con una cifra de 4.327 muertes cuando la real puede rondar las 7.000, subestima la magnitud del problema y asigna menos recursos de los necesarios. La meta de reducción del 50% para 2030 también queda mal calibrada: ¿50% de qué número base? Esa ambigüedad complica medir si las intervenciones funcionan y dificulta la rendición de cuentas.
¿Qué países de América Latina tienen mejor registro que Argentina?
En términos de calidad de datos, no necesariamente tasas más bajas, Chile y Uruguay tienen sistemas de información más integrados. Cuba, con la tasa más baja de la región (5,4 cada 100.000), también cuenta con un sistema de salud centralizado que facilita el cruce de datos. Sin embargo, incluso en esos países persisten márgenes de subregistro, especialmente en zonas rurales o fronterizas.