Género y siniestralidad vial: la brecha en Argentina
Casi 8 de cada 10 víctimas fatales en siniestros viales son varones. Esta desproporción, sostenida año tras año, responde a factores conductuales, culturales y horarios que configuran la principal brecha de género en la siniestralidad argentina.
En 2025, el 79% de las víctimas fatales en siniestros viales fueron varones (ANSV 2025). Sobre un total oficial de 4.327 muertes reportadas por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, eso equivale a 3.418 hombres y 909 mujeres. La estimación de Luchemos por la Vida, más amplia (7.117 víctimas), mantiene idéntica proporción: tres varones por cada mujer.
La brecha no es reciente ni exclusiva de Argentina. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) documentan que los varones representan globalmente el 73-76% de las muertes viales. Pero en Argentina ese porcentaje es aún más marcado, ubicándose entre los tres países de América Latina con mayor desproporción de género en víctimas fatales, junto con Brasil y México.
Tres variables superpuestas: edad, tipo de vehículo y horario
La sobre-representación masculina no se explica por un único factor. En el análisis estadístico, tres variables se entrelazan:
- Edad: el 41% de las víctimas tiene entre 15 y 34 años (ANSV 2025). En esa franja, la proporción de varones sube al 84%.
- Vehículo: el 42% de las víctimas viajaba en moto (ANSV 2025). Las motos representan sólo el 14% del parque vehicular argentino, configurando una sobre-representación de 3x en víctimas fatales. Entre conductores de moto fallecidos, el 88% son varones.
- Horario: el 28% de las víctimas se concentra los domingos (ANSV 2025). La franja crítica es domingo 4-8 am, que concentra el 11% de todas las víctimas anuales; en ese bloque, el 91% son varones.
Cuando estas tres variables coinciden —varón joven, moto, fin de semana nocturno— el riesgo de fatalidad se multiplica exponencialmente.
Conductas de riesgo: alcohol, velocidad y falta de casco
Los estudios de Luchemos por la Vida y CESVI Argentina (CESVI) identifican patrones conductuales recurrentes entre víctimas masculinas:
- Alcoholemia positiva: presente en el 35-40% de conductores varones fallecidos en siniestros nocturnos (estimación Luchemos por la Vida), frente a 8-12% en conductoras.
- Exceso de velocidad: detectado en 60% de siniestros fatales con conductor varón entre 18 y 30 años (CESVI Argentina 2024).
- Falta de casco en moto: 22% de motociclistas varones fallecidos circulaba sin casco homologado, contra 9% en motociclistas mujeres (ANSV 2024).
- Cinturón de seguridad: el incumplimiento es 2,4 veces mayor en conductores varones que en conductoras en rutas nacionales (relevamiento Luchemos por la Vida 2024).
Estas diferencias no responden a una supuesta "capacidad de conducción" intrínseca de género, sino a patrones culturales aprendidos: la asociación de masculinidad con riesgo, velocidad y competencia; la presión de pares en contextos grupales; y la normalización del consumo de alcohol antes de conducir.
Distribución etaria: jóvenes en el centro del problema
La pirámide demográfica de víctimas fatales 2024 (Luchemos por la Vida) muestra:
- 0-14 años: 4%
- 15-24 años: 22%
- 25-34 años: 19%
- 35-44 años: 14%
- 45-54 años: 12%
- 55-64 años: 11%
- 65+ años: 18%
El 41% de las víctimas se concentra entre 15 y 34 años (ANSV 2025), con fuerte predominio masculino. En la franja 15-24, por cada mujer fallecida hay 5,1 varones. Esta relación se modera levemente en mayores de 55 años (2,8:1), pero nunca se invierte.
Motos: el factor de riesgo más pronunciado
Las motos representan el 14% del parque vehicular argentino pero el 42% de las víctimas fatales (ANSV 2025). Esta sobre-representación de 3x es la más alta entre todos los tipos de vehículos.
La distribución por género es aún más desigual: el 88% de motociclistas fallecidos son varones. La edad promedio de estas víctimas es 28 años. Los días críticos son sábado y domingo en horario nocturno-madrugada: la franja domingo 4-8 am concentra el 11% de todas las víctimas anuales (ANSV 2025), y en ese bloque horario, el 94% de motociclistas fallecidos son varones.
Las provincias con mayor cantidad de víctimas en moto son Buenos Aires (38% del total nacional), Santa Fe (9,8%), Córdoba (8,6%), Mendoza (5,1%) y Tucumán (4,2%) (ANSV 2025). En todas ellas, la relación varón-mujer supera 7:1.
Fin de semana nocturno: el momento de mayor riesgo
Las franjas con mayor concentración de víctimas (ANSV 2025) son:
- Domingo 4-8 am: 11% de víctimas anuales
- Sábado 4-8 am: 9%
- Viernes 22-02 am: 8%
El conjunto fin de semana nocturno concentra el 28% de las víctimas anuales. En estas franjas, la presencia de alcohol es significativamente mayor: estudios de Luchemos por la Vida estiman que entre el 40% y 50% de conductores fallecidos en horario nocturno de fin de semana presentaba alcoholemia positiva.
La Ley Nacional de Tránsito 24.449, artículo 48, prohíbe conducir con alcohol en sangre. Doce provincias argentinas aplican alcoholemia cero hasta abril 2026 (ANSV 2025), pero la fiscalización en rutas y zonas periurbanas sigue siendo heterogénea.
Peatones: la excepción a la regla de género
Los peatones representan aproximadamente el 18-22% de las víctimas fatales viales totales (ANSV 2024). En este segmento, la distribución por género es más equilibrada: 58% varones, 42% mujeres.
El 76% de atropellos fatales ocurre en zona urbana, principalmente en cruces sin semáforo o con semáforo amarillo intermitente (ANSV 2024). Entre peatones mayores de 65 años fallecidos, la proporción de mujeres sube al 48%, reflejando diferencias en movilidad urbana y uso de transporte público por género.
Comparación regional: Argentina en el contexto latinoamericano
Las tasas de mortalidad vial por 100.000 habitantes (OPS 2022) ubican a Argentina en 14,0, por debajo del promedio regional de 17,3 pero por encima de Chile (12,5). Brasil lidera con 19,7, seguido de Colombia (16,2), México (15,5) y Uruguay (14,8).
En todos estos países, la brecha de género es similar: entre 72% y 82% de víctimas son varones. Los factores culturales comunes —asociación de masculinidad con riesgo, menor percepción de vulnerabilidad, mayor consumo de alcohol al volante— se replican con mínimas variaciones.
Evolución temporal: una brecha estable
La serie histórica de ANSV muestra una reducción del 43% en muertes viales entre 2008 (7.557) y 2025 (4.327). Pero la proporción de género se mantuvo prácticamente invariable: en 2008 era 78% varones; en 2025, 79%.
Esto sugiere que las políticas de seguridad vial —controles de alcoholemia, campañas de cinturón de seguridad, mejora de infraestructura— redujeron la cantidad absoluta de víctimas, pero no modificaron los patrones conductuales diferenciados por género.
Factores culturales y de socialización
La investigación académica en seguridad vial identifica cuatro mecanismos culturales que explican la brecha:
- Socialización del riesgo: desde la adolescencia, se refuerza en varones la idea de que asumir riesgos es deseable y valorado socialmente.
- Presión de pares: en contextos grupales (salidas nocturnas, eventos deportivos), la conducta de riesgo se intensifica para demostrar pertenencia o liderazgo.
- Percepción de invulnerabilidad: estudios de CESVI Argentina muestran que varones jóvenes subestiman sistemáticamente su riesgo de siniestro.
- Normalización del alcohol: el consumo previo a conducir sigue siendo socialmente aceptado en ciertos contextos masculinos, pese a las campañas de prevención.
Estos patrones no son inmutables: países como Suecia, Países Bajos y España lograron reducir la brecha de género mediante campañas específicas dirigidas a varones jóvenes, controles de alcoholemia masivos en horarios nocturnos, y programas educativos en escuelas secundarias que desvinculan masculinidad de riesgo.
Costo económico diferencial
El costo económico anual de la siniestralidad vial en Argentina, según estimación de Luchemos por la Vida, asciende a 2,38 billones de pesos, equivalente a aproximadamente el 1,9% del PBI. Este cálculo incluye gastos médicos, pérdida de productividad, daños materiales y costos judiciales.
Dado que el 79% de las víctimas fatales son varones, y que la franja de mayor incidencia (15-34 años) corresponde a la edad de máxima productividad laboral, el costo económico diferencial por género es significativo. Estudios del sector asegurador estiman que el costo promedio de un siniestro fatal con víctima varón de entre 20 y 35 años supera en 40% al de una víctima mujer de igual edad, debido a la mayor expectativa de ingresos futuros.
Políticas públicas y perspectiva de género
Hasta 2025, ninguna política pública de seguridad vial en Argentina incorporó explícitamente perspectiva de género en su diseño o implementación. Las campañas de concientización, los controles de alcoholemia y las sanciones por infracciones se aplican de manera uniforme, sin atender a los patrones conductuales diferenciados.
Experiencias internacionales sugieren que políticas específicas pueden reducir la brecha:
- Campañas dirigidas: mensajes que desvinculen masculinidad de velocidad y riesgo, usando referentes deportivos o culturales.
- Controles nocturnos intensivos: operativos de alcoholemia en franjas horarias y geográficas donde la incidencia masculina es mayor (fin de semana, 22-08 am, rutas de acceso a ciudades medianas).
- Educación vial con enfoque de género: incorporación en la currícula escolar de contenidos que cuestionen estereotipos de género asociados a la conducción.
- Licencias graduales: restricciones horarias y de acompañantes para conductores novatos menores de 21 años, grupo de mayor riesgo.
Argentina se comprometió ante Naciones Unidas a reducir el 50% de las muertes viales para 2030 respecto de 2020 (ANSV 2025). Alcanzar esa meta sin abordar la brecha de género implicaría desaprovechar el principal factor de riesgo identificable y modificable.
Llamado a la acción
La sobre-representación masculina en víctimas fatales no es un dato anecdótico ni un "problema de los varones". Es una cuestión de salud pública que afecta a toda la sociedad: familias destruidas, costos económicos exponenciales, pérdida de capital humano en edad productiva.
Reducir la brecha requiere:
- Reconocer que los patrones conductuales diferenciados por género son aprendidos, no innatos, y por tanto modificables.
- Diseñar políticas específicas basadas en evidencia, no en intuición.
- Involucrar a varones jóvenes en la solución, no estigmatizarlos como problema.
- Fiscalizar de manera intensiva en horarios y lugares donde la incidencia es mayor.
- Sostener campañas en el tiempo, porque el cambio cultural es gradual.
La buena noticia es que sabemos qué funciona. La mala, que hasta ahora no lo hemos aplicado de manera sistemática.
- 79% de las víctimas fatales viales son varones (ANSV 2025).
- 88% de motociclistas fallecidos son varones.
- 91% de víctimas en la franja domingo 4-8 am son varones.
- 84% de víctimas entre 15 y 34 años son varones.
- 3:1 — relación varón-mujer en víctimas totales, sostenida desde 2008.