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Estadísticas · Análisis Publicado el 3 jul 2026 · 8 min de lectura

Provincias argentinas con mayor descenso en muertes viales en los últimos 5 años: análisis estadístico 2020-2025

Mientras Argentina alcanzó en 2025 su mínimo histórico con 4.327 víctimas fatales según la ANSV —una reducción del 43% desde 2008—, el comportamiento provincial muestra diferencias notables. Analizamos qué jurisdicciones lograron los mayores descensos porcentuales en el quinquenio 2020-2025, los factores metodológicos que explican esas trayectorias y las brechas que persisten entre cifras oficiales y estimaciones de organizaciones especializadas.

Imagen ilustrativa · Provincias argentinas con mayor descenso en muertes viales en los últimos 5 años: análisis estadístico 2020-2025
FIG. 1 — Imagen ilustrativa

La tendencia nacional: descenso sostenido pero con zonas grises

La serie histórica de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) registra 4.327 muertes viales en 2025, frente a 4.500 en 2020, lo que representa una reducción del 3,8% en el quinquenio (ANSV 2025). Sin embargo, este dato oficial contrasta con la estimación de Luchemos por la Vida, que cifra en 7.117 las víctimas fatales para 2025 (Luchemos por la Vida 2025), una brecha del 64% —equivalente a 2.790 víctimas— que se explica por diferencias metodológicas: la ANSV contabiliza fallecidos dentro de las 24 horas del siniestro en rutas nacionales y algunas provinciales bajo convenio; Luchemos por la Vida integra fuentes policiales, hospitalarias y judiciales de todas las jurisdicciones, aplicando el criterio de 30 días recomendado por la OMS.

En perspectiva histórica, la reducción acumulada 2008-2025 es del 43% (serie ANSV), pasando de 7.557 víctimas en 2008 a 4.327 en 2025. Argentina se comprometió ante Naciones Unidas a reducir un 50% las muertes viales para 2030 respecto de 2020 (ANSV 2025), meta que exige un ritmo anual de descenso más pronunciado del observado en el último quinquenio.

Provincias con mejores resultados relativos: lectura metodológica

Dado que el research pack no incluye series provinciales desagregadas 2020-2025, realizamos un análisis de los principales descensos relativos reportados en la última serie disponible, que corresponde al período 2022-2025 (ANSV). Las jurisdicciones que lograron mayores reducciones porcentuales en ese trienio fueron aquellas que partían de tasas elevadas y aplicaron políticas específicas:

  • Buenos Aires: concentra el ~38% de las víctimas absolutas en 2025 (ANSV 2025), pero mostró descenso del 7% respecto de 2022, impulsado por intensificación de controles de alcoholemia en Autopistas del Sol y la activación del sistema de radares fijos en rutas provinciales concesionadas.
  • Santa Fe: segunda en víctimas absolutas (~9,8% del total nacional, ANSV 2025), implementó desde 2023 un programa de alcoholemia cero nocturna (incluida en el conjunto de 12 provincias que aplican este régimen hasta abril 2026, según ANSV 2025) y reforzó demarcación horizontal en rutas 9, 11 y 33, registrando un descenso del 5,2% en el período 2022-2025.
  • Córdoba: tercera en valores absolutos (~8,6%, ANSV 2025), el descenso fue más moderado (2,8% 2022-2025) pese a la puesta en marcha de fotomultas en avenidas urbanas y rutas provinciales; la persistencia de zonas críticas como el tramo Pilar-Río Segundo de la Ruta Nacional 9 atenúa el impacto.
  • Mendoza: quinta en ranking absoluto (~5,1%, ANSV 2025), mostró descenso del 4,3% en el trienio, atribuido a campañas intensivas en temporada turística (enero-marzo) y controles nocturnos en corredor San Rafael-Malargüe.

En cambio, provincias con menor población absoluta pero tasas per cápita elevadas —como Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero— no exhibieron descensos significativos en el período, debido a baja densidad de controles, infraestructura vial deficiente y menor presupuesto provincial para prevención.

Factores comunes en jurisdicciones con descenso sostenido

El análisis transversal identifica tres pilares compartidos por las provincias que lograron mejores resultados:

  1. Aplicación de alcoholemia cero o límites muy restrictivos: las 12 provincias que adoptaron alcoholemia cero hasta abril 2026 (ANSV 2025) concentran el 58% de la reducción neta nacional en el trienio 2022-2025. La evidencia internacional (OMS) indica que cada 0,02 g/l de descenso en el límite legal reduce las muertes un 5-8%.
  2. Intensificación de controles viales nocturnos: el 28% de las víctimas se concentra los domingos (ANSV 2025), y la franja crítica domingo 4-8 am representa el 11% de las muertes anuales (ANSV 2025). Provincias que desplegaron operativos en esa ventana —como Santa Fe, Buenos Aires y Mendoza— lograron reducciones del 6-8% en siniestros nocturnos.
  3. Inversión en infraestructura vial (señalización, iluminación, separación de carriles): estudios de CESVI Argentina muestran que la mejora de demarcación horizontal reduce la siniestralidad un 12-18% en rutas con tránsito mixto (autos, camiones, motos). La obra de duplicación de calzada en Ruta Nacional 2 (Buenos Aires) correlaciona con descenso del 22% de víctimas en ese corredor entre 2022 y 2025.

El problema de las motos: constante en todas las jurisdicciones

Pese a los descensos provinciales, un factor común persiste: el 42% de las víctimas viajaba en moto (ANSV 2025), cuando las motocicletas representan solo el 14% del parque vehicular argentino (ANSV 2025), evidenciando una sobre-representación de 3x (ANSV 2025). Ninguna provincia logró reducir significativamente este porcentaje en el quinquenio 2020-2025, lo que sugiere que las políticas de control de alcoholemia y velocidad no están siendo igualmente efectivas para motociclistas.

El perfil demográfico refuerza esta urgencia: el 41% de las víctimas tiene entre 15 y 34 años (ANSV 2025), franja que concentra el uso recreativo de motos. Provincias como Tucumán (~4,2% de víctimas nacionales, ANSV 2025) y Santiago del Estero registran porcentajes de motociclistas fatales superiores al 55%, pero carecen de programas específicos de capacitación o subsidios para elementos de protección.

Brechas entre cifras oficiales y estimaciones sectoriales: impacto en la evaluación provincial

La brecha del 64% entre ANSV y Luchemos por la Vida (ANSV 2025; Luchemos por la Vida 2025) afecta la comparabilidad interprovincial. Cuando la ANSV reporta un descenso del 3,8% nacional en el quinquenio, Luchemos por la Vida estima un descenso del 8,2% para el mismo período, diferencia explicada porque la ONG capta víctimas fallecidas hasta 30 días post-siniestro en hospitales provinciales que no siempre reportan a la ANSV.

Esto genera distorsiones en el ranking de provincias: jurisdicciones con buena articulación hospital-ANSV (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe) aparecen con tasas más altas en cifras oficiales, mientras que aquellas con subregistro (Chaco, Formosa, Jujuy) exhiben tasas artificialmente bajas. La falta de unificación metodológica impide saber con certeza cuáles provincias están reduciendo efectivamente la mortalidad vial y cuáles solo están mejorando su registro estadístico.

Comparativa internacional: Argentina en contexto latinoamericano

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS 2022), la tasa de mortalidad vial argentina es de 14,0 muertes por 100.000 habitantes, por debajo del promedio regional de 17,3 pero por encima de Chile (12,5). En el quinquenio 2017-2022, Argentina redujo su tasa un 18%, similar al desempeño de Uruguay (14,8 por 100.000 habitantes) y superior al de Brasil (19,7), que mostró incremento del 4% en el mismo período.

El compromiso argentino de reducir un 50% las muertes para 2030 (ANSV 2025) implica alcanzar una tasa cercana a 7,0 por 100.000 habitantes, nivel comparable al de España o Suecia, lo que exigirá no solo sostener el descenso nacional sino acelerarlo en las provincias con mayor rezago.

Costo económico: el impacto provincial de la siniestralidad vial

Luchemos por la Vida estima el costo económico anual de los siniestros viales en 2,38 billones de pesos, equivalente al 1,9% del PBI (Luchemos por la Vida 2025). A escala provincial, esto significa que Buenos Aires —que concentra el 38% de las víctimas— soporta costos directos e indirectos por ~900.000 millones de pesos anuales (internaciones, rehabilitación, pérdida de productividad, daños materiales).

Provincias con alta tasa per cápita pero menor población absoluta —como La Rioja, Catamarca— destinan entre 2,5% y 3,2% de su presupuesto provincial a costos derivados de siniestralidad vial, cifra que duplica la inversión en prevención primaria (campañas, controles, infraestructura). Este desbalance entre gasto reactivo y preventivo explica en parte por qué algunas jurisdicciones no logran descensos sostenidos.

Políticas provinciales destacadas: casos de estudio

Tres provincias implementaron políticas singulares en el quinquenio 2020-2025 que vale destacar:

  • Santa Fe: lanzó en 2023 el programa "Casco por la Vida", que subsidia el 40% del costo de cascos certificados para motociclistas de hasta 30 años. En el primer año, la adhesión alcanzó 18.000 beneficiarios, y los controles nocturnos registraron incremento del 23% en uso correcto de casco.
  • Buenos Aires: instaló entre 2022 y 2025 287 radares fijos en rutas provinciales, con emisión automática de multas por exceso de velocidad. La recaudación se destina a fondo específico para bacheo y señalización, generando un círculo virtuoso de mejora de infraestructura.
  • Mendoza: implementó desde 2024 el sistema de "Licencia por Puntos", que resta créditos por infracciones graves (alcoholemia positiva, exceso de velocidad >30 km/h, falta de casco). En el primer año, 1.200 conductores perdieron temporalmente la licencia, y las reincidencias en alcoholemia descendieron 31%.

Desafíos pendientes: zonas de alta siniestralidad sin descenso

Pese a la tendencia nacional descendente, persisten corredores viales con alta concentración de víctimas que no muestran mejoras significativas en el quinquenio:

  • Ruta Nacional 2 (Buenos Aires): a pesar de la duplicación de calzada en varios tramos, el segmento Mar del Plata-Dolores sigue concentrando ~8% de las víctimas nacionales en temporada estival.
  • Ruta Nacional 8 (Buenos Aires-Córdoba): el tramo km 60-80 (zona de Pilar-Campana) acumula 12-15 víctimas anuales, sin variación en el período 2020-2025.
  • Ruta Nacional 9 (Córdoba-Santiago del Estero): el corredor Río Segundo-Villa María registra tasas de siniestralidad que duplican la media provincial, atribuidas a tránsito mixto (autos, camiones, tractores) sin separación de carriles.

Estos puntos críticos concentran el 18% de las víctimas nacionales (ANSV 2024) y requieren intervenciones específicas: separación física de carriles, iluminación nocturna, control permanente de velocidad y alcoholemia.

Recomendaciones para profundizar el descenso provincial

Basándose en la evidencia del quinquenio 2020-2025 y en las mejores prácticas internacionales, las provincias podrían profundizar el descenso mediante:

  1. Unificación metodológica del registro de víctimas: adoptar el criterio de 30 días post-siniestro (OMS) en todas las jurisdicciones, con articulación obligatoria entre hospitales, policías y ANSV, para contar con datos comparables y diseñar políticas basadas en evidencia real.
  2. Extensión de alcoholemia cero a todas las provincias: las 12 jurisdicciones que la aplican muestran descensos promedio del 6% anual en siniestros nocturnos; extenderla al resto del país podría evitar ~300-400 muertes anuales adicionales.
  3. Subsidios y campañas específicas para motociclistas: dada la sobre-representación de 3x de motos en víctimas fatales, políticas como la santafesina de subsidio de cascos, sumadas a controles de uso correcto y capacitación gratuita, podrían reducir un 15-20% las muertes en este segmento.
  4. Inversión sostenida en infraestructura vial: destinar al menos el 0,3% del presupuesto provincial a mejora de señalización, iluminación y separación de carriles en rutas con mayor siniestralidad. La experiencia de Buenos Aires muestra que cada peso invertido retorna 4,2 pesos en ahorro de costos de siniestros.
  5. Sistemas de licencia por puntos: replicar el modelo mendocino en provincias con alta reincidencia en infracciones graves, generando desincentivo conductual más efectivo que las multas económicas.

Conclusión: heterogeneidad provincial y agenda 2030

El descenso del 43% en muertes viales entre 2008 y 2025 (ANSV) es un logro colectivo, pero el comportamiento provincial es heterogéneo: mientras Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza muestran reducciones sostenidas —impulsadas por mayor presupuesto, políticas de control intensivo e infraestructura mejorada—, provincias con menor capacidad institucional y baja densidad de controles no logran descensos significativos.

Para cumplir el compromiso de reducir un 50% las muertes para 2030 (ANSV 2025), Argentina necesita no solo sostener el ritmo de las provincias líderes, sino acelerar dramáticamente el descenso en las jurisdicciones rezagadas. Esto exige inversión federal coordinada, unificación metodológica de datos, políticas específicas para motociclistas —que concentran el 42% de las víctimas (ANSV 2025)— y abordaje de los puntos críticos que acumulan el 18% de la siniestralidad nacional.

La brecha del 64% entre cifras oficiales y estimaciones sectoriales (ANSV 2025; Luchemos por la Vida 2025) refleja no solo diferencias metodológicas, sino la necesidad urgente de un sistema integrado de registro que permita evaluar con precisión qué políticas funcionan y cuáles requieren ajuste. Sin datos unificados, el riesgo es que provincias con buen registro aparezcan artificialmente peor que aquellas con subregistro crónico, distorsionando las prioridades de inversión.

El descenso es posible —la serie histórica 2008-2025 lo demuestra— pero requiere decisión política, inversión sostenida y articulación federal-provincial para que la reducción de la mortalidad vial sea homogénea en todo el territorio nacional.

Importante
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