Siniestros de transito en Argentina: tragedias evitables

Argentina tiene uno de los índices más altos de mortalidad por siniestros de tránsito.

diecinueve personas mueren por día; hay seis mil seiscientos veintisiete víctimas fatales al año (dos mil diecinueve) y unos ciento veinte mil heridos de diferente grado y miles y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito embrollado y accidentes de tránsito superan los O bien dólares americanos S diez.000 millones anuales.

Mas no se trata de números, sino más bien de vidas humanas. De hombres, mujeres, jóvenes y pequeños, que vieron truncadas sus vidas a raíz de un accidente de tránsito.

Son proyectos, sueños, ilusiones y esperanzas fallecidas. Familias destrozadas.

Es tal y como si un aeroplano de pasajeros cayese todas y cada una de las semanas muriendo unas ciento treinta personas cada vez. Y si de esta forma ocurriese, probablemente, no estaríamos tan apacibles. Las autoridades tomarían graves y urgentísimas medidas de seguridad.

No sucede lo mismo con los siniestros de tránsito. Quizás, pues las muertes se generan de a una, de a 2, o bien de a 3. Los fallecidos en el tránsito no nos “llegan” tanto. Se los considera lejanos, pensando que son cosas que les ocurren “a otros”. Difícilmente se piensa que cualquiera puede padecer uno en el instante menos pensado. Absolutamente nadie al subir a un vehículo experimenta el temor que muy frecuentemente se siente al despegar en un aeroplano.

No obstante, los siniestros de tránsito en la Argentina, son la primera causa de muerte en menores de treinta y cinco años, y la tercera sobre la totalidad de los argentinos.

Las cantidades de fallecidos son altísimas, equiparadas con las de otros países, llegando a tener ocho o bien diez veces más víctimas fatales que en la mayor parte de los países desarrollados, con relación al número de automóviles circulantes.

Al instante de los hechos, se dan muchas explicaciones (ciertas reales, otras no tanto) mas que acostumbran a poner siempre y en todo momento el acento -la culpa- del accidente en “los otros”. Pocas veces se examina la conducta en el tránsito en primera persona.

Causas principales: la velocidad

¿Cuántos choferes frustrados de Fórmula 1 va a haber entre las calles y sendas de la Argentina?. A juzgar por los comportamientos, muchos. Mas no se trata de grandes motores listos para tal ocasión, sino más bien de autos, camiones, colectivos y camionetas que circulan al lado de iguales, por calles y sendas, con y sin baches, y no por pistas profesionales.

De hecho, la velocidad es una de las causas primordiales de muerte por accidentes de tránsito. Muchos argentinos estiman que no van veloz a ciento veinte Km/h, cuando a más de noventa Km/h un vehículo es cada vez menos gobernable, incrementando de este modo el riesgo de muerte de sus ocupantes. Quizás, muchos estarían vivos de haberse percatado ya antes de este detalle. A mayor velocidad, mayor es la distancia que se precisa para detener el vehículo; más graves van a ser las consecuencias ante cualquier falla mecánica., el pinchazo de un neumático, una mala maniobra del conductor o bien cualquier imprevisible que se presente en el camino.

La noche, la lluvia y la bruma son causas esenciales a fin de que deba disminuirse, todavía más, la velocidad. Muchos apurados, jamás llegaron a destino.

El alcohol

Otra causa esencial de mortalidad en accidentes de tránsito es atribuible a las bebidas alcohólicas. Los impedidos para manejar no solo son los “borrachos”: un solo vaso de vino, cerveza o bien whisky, limita la capacidad de conducción, en tanto que genera una perturbación de los reflejos para conducir.

Las bebidas alcohólicas hacen que las contestaciones y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la senda, o bien la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos reduciendo la capacidad de atención normal; produce una falsa sensación de seguridad que predispone a excesos de velocidad y a todo género de violaciones a las reglas de seguridad en el tránsito. Y es falso suponer que el café o bien cualquier otro estimulante, anulan sus efectos dañinos. Al menos en 1 de cada 2 fallecidos en accidentes de tránsito en el planeta, está presente el alcohol.

Usar el celular manejando mata

Hace unos años que la ciencia estudia las esenciales restricciones que nuestro cerebro tiene para efectuar 2 labores que demanden atención al tiempo, y los estudiosos han probado hasta qué punto es peligroso conducir mientras que se habla o bien mensajea por celular, todavía con el sistema de manos libres.

Recientes investigaciones internacionales han concluido que pasear hablando por teléfono celular es muy arriesgado en tanto que las personas observadas despliegan comportamientos como cruzar más despacio, sin mirar al tránsito circundante y no aguardar a que los automóviles se detengan para empezar a cruzar, en una proporción mucho mayor que los no usuarios de celular.

Para los viandantes y los conductores, el inconveniente real primordial semeja ser la distracción. Y en el tránsito embrollado de este país, este nuevo hábito compartido por viandantes y conductores no hace más que empeorar la seguridad de todos en la vía.

Mejor conducir de día

Ya es un tradicional -sobre todo en tiempo de vacaciones- conducir a la noche. Las causas invocadas son múltiples: para llegar de día y aprovecharlo, pues por la noche hay menos tránsito, pues no hace tanto calor. Cuando realmente, al viajar por la noche, se tresdobla el peligro de muerte.

El sueño es ineludible y, en el mejor caso, reduce considerablemente los reflejos y la capacidad de reacción. El ritmo biológico normal de cada persona, hace que esta esté habituada a dormir a la noche. El conductor ideal, capacitado para conducir a la noche con menos peligro de quedarse dormido o bien dormir, sería aquel que generalmente durmiese de día y condujese por la noche. Se agudiza considerablemente más si no hubo reposo, o bien si se trabajó a lo largo de todo el día. Mas peor todavía si la persona cenó en abudancia y tomó alcohol.

Y, además de esto, lo lógico: la monotonía del paisaje, la menor visibilidad, solo en blanco y negro; la posibilidad de localizar en la senda un animal que se cruza, autos sin luces normativas, y los encandilamientos. Mejor, conducir de día.

manejando de dia

Ajústese a la vida

La seguridad pasiva es tan esencial como el respeto a las reglas de tránsito. Y el mejor seguro de vida en el vehículo es el Cinturón de Seguridad, que impide ser lanzados contra el parabrisas, o bien fuera del vehículo cara una muerte segura, en el caso de accidente. Con lo que su empleo extendido, reduciría en un sesenta por ciento más o menos la muerte de los ocupantes de los automóviles accidentados. Inclusive en la urbe, a poca velocidad, evita la muerte o bien lesiones graves.

Dele la espalda a sus hijos

Qué bastante difícil es sostener quietos a los más pequeños de la familia, en el auto, sobre todo en los viajes largos. No obstante, es un acto de amor la observancia de determinadas normas: no es mala educación darles la espalda en el vehículo. Al revés, se les va a estar protegiendo la vida. Muchos chicos mueren en accidentes de tránsito, cerca de sus casas, en brazos de quienes más los quieren. De ahí que, la mejor forma de probarles amor es no llevarlos en los asientos delanteros, ni en los brazos del acompañante, y mucho menos en los del conductor. Los pequeños siempre y en todo momento deben ir en los asientos traseros, ajustados con el cinturón de seguridad y en sus sillas singulares (SRI) si son pequeños.

Va a haber que eludir, además de esto, llevar objetos o bien juguetes pesados o bien punzantes que puedan dañar a cualquiera de los ocupantes en el caso de accidente.

Riesgo para las motos

Luces, elementos reflectantes, casco protector. 3 elementos esenciales que no deben faltar al subirse a una bici. Los 2 primeros hacen que a la noche los corredores sean vistos en la senda o bien calle; la ausencia de exactamente los mismos, puede ser causa de muerte. Muchos de ellos circulan por las calles de contramano con la disculpa de que ven mejor a los autos, sin tomar en consideración la complejidad de verlos a ellos, y de esta manera más de uno acabó arrollado por un vehículo.

La utilización del casco protector para corredores y motociclistas, quizá, evitaría más de la mitad de las muertes.

Motociclistas y ciclomotoristas forman otro fantasma de peligro en las calles y sendas.

El Exceso de velocidad, la carencia de empleo del casco protector (la mayor parte de las veces se los lleva colgando del brazo), la ofensa a las señales de tránsito (semáforos, contramano) y las “hazañas” que prueban sus conductores (wheellies, zig zag entre los automóviles) son la sumatoria de una lista de muertes y accidentes sobre dos ruedas. Y no hay que olvidarse que afecta, eminentemente, a adolescentes y jóvenes.

Vicitimas preferidas: el peaton

Los viandantes son la víctima codiciada por colectiveros y taxistas deseoso. No se les da prioridad de paso ni en esquinas ni rutas peatonales. Y mismos, son la causa de su muerte al no respetar las reglas básicas de tránsito, como por servirnos de un ejemplo, cruzar por las esquinas con la señal del semáforo a favor. Se trata de respetar y hacer respetar los propios derechos, sin olvidar que todos, en algún instante, se transforman en viandantes. Inclusive los colectiveros y taxistas. De ahí que, todavía en las esquinas y rutas sin semáforos, los viandantes tiene prioridad de paso.